Yo quiero hablarte de muchas cosas
de cosas que aun no sé cómo decirlas
pero quizás las palabras no me alcancen
para explicarme como quiero que me entiendas.
Entonces pienso en las maneras en que hablan las cosas simples
pienso, por ejemplo, en la manera en que habla el agua cuando la bebes
o en lo que te susurra la piel de tu amante cuando la tocas
o en lo que conversan en las tardes, sobre tu mesa, los panes.
Entonces, como quiero hablarte de muchas cosas
y que son para mí un poco difícil de decirlas
decido evocar en esta noche fría palabras simples
porque con estas sé que llegaré a más almas.
No pretendo que estos versos se transformen en himnos
por la mente o la mano añeja de los burgueses insípidos
yo no quiero que estos versos terminen arrugados en una biblioteca
lejos de las cosas simples que poseen los obreros.
Yo quiero que estos versos sean leídos
por la inocente mirada de los jóvenes revolucionarios.
Por los inquietos adolescentes que poseen un alma parecida a la mía
y por aquellos que, injustamente, han quedado desamparados.
Yo quiero que mi canto esté en las manos del hombre pobre,
que esté en las manos de aquel que no ha dejado de tener hambre.
Yo quiero ser leído por aquellos que reclaman justicia,
por aquellos que entienden la importancia de ser un hombre.
Pongo en frente de ti tus propias circunstancias
que son las circunstancias de tosas las personas
y que demuestran lo difícil que es la vida
y que demuestran lo difícil que es andar por estas tierras.
Te invito a hacerte cargo de ellas
a que las asumas como un revolucionario ante sus tantas luchas
te invito a creerme de que tú y yo podemos ser mejores
de que juntos podemos crear, para el mañana, nuevas ideas.
Ayúdame, ven conmigo
pongo mi mano en tu hombro porque soy tu amigo
y como yo, tú tienes hambre y el mundo no te basta,
y no te bastará con tragarte este mundo antiguo.
Uno nuevo, hecho de ideales y fuerza, quieres crear,
en donde el viento, a la bandera roja pueda hacer flamear
y en donde todos entiendan que son importantes
son importantes para nuestras metas a las que queremos llegar.
El camino es difícil, por lo que hay que tener fuerzas.
Lo que nos espera no es una cama tibia o un jardín de rosas.
Debes tener en cuenta que la vida es una lucha constante,
es un camino poblado de bosques de golpes y tristezas.
Pero vale la pena caminar y olvidarse del descanso
vale la pena levantarse y enfrentarse a este presente adverso
porque sin ideales la humanidad no avanza
por eso es necesario de que tú y yo queramos alcanzar un futuro inmenso.
Cuando un hombre se levanta y rompe sus circunstancias
toda la humanidad se prepara para reescribir su historia
porque el que se levanta se transforma en luz y en ejemplo
para un mundo oscuro, solitario y sin utopías.
¿Dónde estas tú? ¿Cuales son tus verdades?
¿Qué dice tu palabra ante estas violentas realidades?
¿Eres presa, carroñero o cazador de tus circunstancias?
¿Tu destino es ser parte de la pléyade de los grandes hombres?
Todos los días tenemos la posibilidad de cambiar nuestro destino
por lo que solo depende de nosotros cambiar hoy el rumbo humano,
depende de nosotros enaltecer a Chile y a América Latina,
depende de nosotros hacer de los niños hombres y mujeres dignos.
Yo canto en estos momentos no solo para que me oigas.
Yo canto para que me sigas, para que me aconsejes y te comprometas.
Y si de pronto sientes que no tienes fuerzas para seguir adelante
¡mírame! que yo estaré siguiéndote paso a paso para darte fuerzas.
Así comienzan estos versos que quieren militar con la dignidad humana,
que quieren lo mejor para América Latina,
Estos versos que se levantan desde tus ojos de hombre consciente
hasta la altura de tus sueños que nos llevarán a la revolución temprana.
sábado, 10 de enero de 2009
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